Hace justo una década, dos científicos rusos expertos en física de materiales, André Geim yKonstantín Novosiólov, hicieron un descubrimiento trascendental a partir de un experimento irrisoriamente simple: mediante un trozo de celo, arrancaron un fragmento de grafito, el componente de la mina de los lápices, y lo expusieron al ojo del microscopio.

A partir de esa muestra extrajeron una capa cristalina cuya estructura hexagonal, la misma que la de los paneles de las abejas, les llamó la atención por su rareza. Acababan de descubrir el grafeno, y con él abrían la caja de Pandora a un sinfín de usos y aplicaciones en todo tipo de ámbitos y terrenos profesionales. Sorprendentemente, pero, hasta que no fueron galardonados con el Nobel de Física un lustro después su hito prácticamente no llenó titulares en las cabeceras de revistas científicas y periódicos de referencia.

El grafeno, considerada la punta de lanza de una nueva generación de nuevos nano-materiales sintéticos avanzados cuyas propiedades dejan en evidencia a la vieja escuela, no es más que una capa de grafito independiente, cuyo grosor de un único átomo (en torno a 1.000 veces menos que el de un pelo humano) le convierte en el material más delgado jamás hallado. Paradójicamente, lejos de asociar su finura con una gran fragilidad resulta ser increíblemente resistente, ¡hasta 200 veces más que el acero! Y lo que es más, es muy elástico.

Este cóctel de propiedades le convierte en un recurso altamente demandado por sus múltiplos usos comerciales, pero todavía queda mucho camino por recorrer. Sin ir más lejos, este sector apenas generó un volumen de 15 millones de dólares a escala global en 2014, en parte porqué tan solo hay un puñado de empresas capacitadas tecnológicamente hablando para desarrollarlo en laboratorios, a través de un proceso químico altamente complejo consistente en la solidificación de gas metano y su posterior cristalización en finísimas capas.

Entre este selecto grupo de empresas que intentan hacerse un hueco en un mercado con unas perspectivas de crecimiento sin parangón, se encuentran varias españolas combatiendo en una lucha desigual con la maquinaria anglosajona apoyada por grandes fondos de inversión. Y sin embargo, en este caso David está venciendo a Goliat.

Graphenea, una empresa fundada hace apenas 5 años en San Sebastián, se ha erigido como el principal fabricante europeo y copa un puesto en el podio a escala mundial. Su unión al segmento de investigación avanzada de Repsol le ha dado alas y la infraestructura necesaria para seguir escalando. Otro ejemplo de ello es Avanzare, empresa riojana que en tres años ha visto como sus pedidos pasaban de 50 gramos a 5kg. Aunque parezcan cantidades irrisorias, es importante tener en cuenta que el grafeno tan solo se aplica un 0,004% en la composición del producto final; esto es, una parte de grafeno por cada 25.000 de otros componentes.

A falta de business angels y/o fondos de capital riesgo al más puro estilo americano, las pequeñas y medianas empresas que intentan hacerse un hueco en este sector recurren a su mejor baza, los clusters, ya sea a escala europea de la mano de consorcios como el Graphene Flagship (la UE invertirá hasta 1.000 millones de € para impulsar proyectos relacionados con el grafeno) como en España, donde el CSIC se ha erigido cual faro para guiar y posicionar a las empresas en el mundo. Prueba de ello fue la destacada presencia que tuvo la representación española en el mayor congreso de nanotecnología del mundo que se celebra anualmente en Japón, el Nano Tech, que sirvió para abrir nuevos mercados y consolidar los ya existentes como Alemania, Inglaterra, Japón o Estados Unidos.

Hay aplicaciones que van desde el campo civil al militar; desde la energía a la industria automotriz; o desde las infraestructuras a las telecomunicaciones.

Ejemplo de ello son los paneles fotovoltaicos. ¿Sabías que actualmente tan solo el 16% de la energía solar es transformada en electricidad? Eso es debido a la baja retención energética así como a carencias en la fase de transmisión a la red doméstica. Jesús de la Fuente, consejero delegado de Graphenea, explicaba hace unos meses que con la implementación del grafeno este porcentaje podría verse ampliado a cerca del 42%, lo que supondría un estímulo de peso para un sector, el fotovoltaico, muy tocado por la pésima gestión política.

Otro caso son las telecomunicaciones y los componentes electrónicos, y es que con la irrupción del grafeno en pocos años será posible ver pantallas y dispositivos que no sean rígidos. ¿Os imagináis estar mirando el correo electrónico en una tableta y, una vez revisado, esta pueda ser doblada en múltiplos pliegos como si de un papel se tratara y guardarla en el bolsillo? Estos avances están, sin duda alguna, al caer. Paralelamente a la flexibilidad, su consolidación también aportará baterías de larga duración y carga ultrarrápida, y no menos importante, la sustitución de materiales muy polémicos.

Es probable que el nombre de coltán no os sugiera gran cosa, pero resulta ser un mineral escaso, cuyas principales reservas mundiales se encuentran en la República del Congo, y fundamental para la fabricación de móviles y otros dispositivos electrónicos. Desde 1999 hay una auténtica guerra étnica por el control de los yacimientos, que ha causado al menos 50.000 muertos y más de medio millón de refugiados, según datos de Amnistía Internacional. Las grandes corporaciones como Apple, IBM, Samsung, Alcatel o HP compran el material a supuestas empresas subsidiarias, que a la hora de la verdad resultan ser tapaderas de las mafias locales para comercializar la materia fuera fronteras. Así pues, con el grafeno se podría zanjar este tipo de conflictos, puesto que sustituye las propiedades del coltán por unas de mucho mejores.

En un contexto global de continuo desarrollo, sin tiempo de asimilar los cambios acometidos a lo largo de los últimos años y a las puertas de la llamada 4ª Revolución Industrial caracterizada por la puesta en escena del Internet de las Cosas y la conectividad total de todo objeto al sistema, el grafeno puede convertirse en un futuro no muy lejano en la pieza clave que haga funcionar el cada vez más complejo engranaje de flujo de datos.

Habrá que ver si en unos años vemos a viandantes leyendo periódicos animados mientras esperan el tren al más puro estilo Harry Potter, o si esta escena queda reservada tan solo al mundo de fantasía. Y es que tal y como decía Henry Ford:

“El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos.”

Aleix Amoròs, es inversor, day trader y director de desarrollo de negocio de Odder.

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